Considerado durante décadas uno de los narcotraficantes más poderosos del mundo, Ismael “El Mayo” Zambada ha sido condenado formalmente a cadena perpetua por un tribunal en Nueva York. Esta resolución fue dictada por el juez Brian M. Cogan, quien marcó la pena después de que el cofundador del Cártel de Sinaloa se declarara culpable tras diversos cargos relacionados con el tráfico internacional de drogas y la operación de una organización criminal.
A casi dos años de su arresto, el capo de 76 años de edad fue presentado ante el juez la mañana de este lunes en New York, Estados Unidos, en una comparecencia que marcó formalmente su última aparición en una sala pública tras ser condenado a a cadena perpetua.
Durante la audiencia, el tribunal federal dictaminó además un embargo financiero que supera los 15 mil millones de dólares, una cifra que supera lo impuesto a Joaquín «El Chapo» Guzmán, su antiguo socio criminal.
El Mayo» pide perdón en sentencia y solicita atención médica
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El capo sinaloense reconoció su condena y leyó una carta pública durante su audiencia final en Nueva York para asumir su responsabilidad criminal. El narcotraficante afirmó no buscar compasión y pidió perdón por sus actos, declarando que la violencia fue el único camino que conoció.
De igual forma, la defensa de Ismael Zambada solicitó formalmente su ingreso a una instalación con asistencia médica especializada por diversos malestares de salud. El juez Brian M. Cogan señaló que el acusado padece problemas cognitivos, por lo que aceptó emitir la recomendación a las autoridades.
¿El fin del Cártel de Sinaloa?
Con esta noticia, la estructura de una de las células delictivas más grandes del mundo ha sufrido un golpe operativo sumamente importante; pues el gobierno estadounidese destacó que el capo operó redes trasnacionales de distribución de sustancias ilícitas durante más de cuatro décadas.
De esta forma, el proceso judicial avanzó rápidamente tras diversas negociaciones legales y la presentación de pruebas contundentes por parte de las fiscalías, incluso con la propia culpabilidad de Zambada.