En un hecho histórico para la educación superior de la entidad y respaldado por la visión institucional del rector Dámaso Anaya Alvarado, el estudiante de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Máximo Alexander Castillo Guzmán, puso en alto el nombre de la institución y de México al obtener la medalla de bronce en la XXX Olimpiada Iberoamericana de Química 2026, celebrada del 13 al 19 de octubre, en la ciudad de Fortaleza, Brasil.

El alumno de la Licenciatura en Educación y Tecnologías del Aprendizaje en la Unidad Académica Multidisciplinaria Valle Hermoso (UAMVH) demostró un destacado nivel de disciplina y dedicación en esta importante competencia internacional, proyectando a la UAT en escenarios de talla mundial.

Este resultado consolida las políticas de apoyo e impulso al talento estudiantil impulsadas por la administración central. Al respecto, el alumno reconoció y agradeció el respaldo clave del rector Dámaso Anaya Alvarado, cuyo compromiso con la formación integral y la excelencia académica ha permitido generar mejores oportunidades para la juventud.

Al hacer un balance de su participación, el joven expresó su profunda gratitud tanto al rector como a la UAM Valle Hermoso, destacando el liderazgo del director Jesús Roberto García Sandoval y el acompañamiento de sus profesores asesores: el maestro Darío Mata y la maestra Lourdes Herrera, quienes fueron fundamentales en su preparación.

“Es la primera medalla de bronce iberoamericana para Tamaulipas y para la UAT. ¡Viva la UAT, viva Valle Hermoso, viva Tamaulipas y viva México!”, manifestó con orgullo Máximo Castillo.

Este certamen científico reunió a estudiantes destacados de 19 países de América Latina y la península ibérica. Para alcanzar el podio, los participantes enfrentaron rigurosas evaluaciones de amplios conocimientos y una etapa experimental en laboratorio, donde pusieron a prueba sus habilidades prácticas en áreas como fisicoquímica, química orgánica, química inorgánica y química analítica.

Con este triunfo, la UAMVH y toda la comunidad UAT celebran una hazaña que inspira a las futuras generaciones de universitarios, reafirmando que, con esfuerzo, perseverancia y el respaldo institucional, el talento tamaulipeco no tiene límites.