Dos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) hablaron con la cadena CBS News bajo condición de anonimato y revelaron que las deportaciones se hicieron por meses e involucraron a decenas de ciudadanos mexicanos, aunque no determinaron la cifra exacta.

Sin embargo, la medida no fue anunciada formalmente por el gobierno estadounidense y tiene el objetivo de desalentar la migración procedente de México al enviar a algunos deportados para alejarlos de la frontera entre su propio país y el vecino del norte.

CBS News consultó con la SRE por esta práctica y la Secretaría mexicana manifestó su oposición a que los connacionales sean enviados a terceros países.

«El Gobierno de México acepta el retorno de todos sus nacionales. Por lo tanto, rechaza la deportación de ciudadanos mexicanos a terceros países y no tiene ningún acuerdo vigente en ese sentido», escribió la Cancillería para el medio estadounidense.