El pasado 1 de marzo, se registró el derrame de petróleo y chapopote, el cuál comenzó a llegar a las costas de Veracruz y Tabasco, contaminando gran parte de su territorio y dejando varios animales muertos.
Comentan que el derrame se sigue expandiendo sin control, con severos impactos a los ecosistemas y las comunidades, alcanzando 630 kilómetros de litoral, que es casi la extensión total del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México.
Este desastre abarca desde la Laguna de Tamiahua, Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco, convirtiéndose en un desastre ambiental de grandes proporciones.
Los integrantes de la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, denunciaron que a pesar de que las autoridades aseguran que las playas están limpias y Pemex informa de un avance de 85% en la limpieza, la realidad es que la mayoría de los sitios afectados continúan contaminados por chapopote.
Las organizaciones, académicos, investigadores y comunidades que conforman la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, revelaron que hasta el momento, suma un total de 51 sitios reportados con presencia de chapopote (en muchos casos son extensiones largas de costa), 42 en Veracruz y nueve en Tabasco.
Precisaron que hay un total de 26 sitios que no han recibido ninguna atención: en nueve sitios se realizó limpieza únicamente por las comunidades; en ocho sitios la limpieza la hicieron las autoridades junto con las comunidades, y en ocho sitios la limpieza se realizó por parte de Pemex
También se desconoce el estado de los 125 arrecifes coralinos y rocosos que forman parte del Corredor Arrecifal del Golfo de México, ecosistemas de gran importancia socioambiental del que dependen aproximadamente 16 mil familias pesqueras.