El cantante puertorriqueño inició su mensaje con una consigna contundente: “Antes de agradecerle a Dios quiero decir: ICE fuera”, frase que provocó aplausos y reacciones divididas entre los asistentes y en redes sociales.
Durante su intervención, el artista acusó a las autoridades migratorias de deshumanizar a la comunidad latina y migrante. “No somos salvajes, no somos animales, somos humanos, somos estadunidenses también”, expresó ante el público.
Bad Bunny también arremetió contra el discurso de odio que, dijo, se ha normalizado en el contexto político actual. “Sé que es difícil no odiar en estos tiempos, pero el odio es lo que les da más poder”, afirmó.
El mensaje cerró con un llamado a enfrentar la exclusión desde otra postura: “Lo único más poderoso que el odio es el amor. No los odiamos, amamos a nuestra gente y a nuestras familias”, consolidando uno de los discursos más duros y comentados de la noche en los Grammy.