En un comunicado difundido en redes sociales, Barack y Michelle Obama señalaron que la muerte de Pretti es una tragedia y una llamada de atención para el país. Reconocieron la complejidad del trabajo migratorio, pero afirmaron que en Minnesota los agentes han actuado de forma contraria a la ley, intimidando a residentes y enfrentándose a autoridades locales en lugar de colaborar con ellas.

Barack y Michelle acusaron al Gobierno federal de justificar las muertes de Pretti y de Renee Good, asesinada a inicios de enero, sin abrir investigaciones serias. Además, denunciaron el uso de tácticas agresivas por parte de agentes enmascarados del ICE y otras corporaciones federales, las cuales (en sus palabras) han generado indignación nacional y han puesto en riesgo vidas de ciudadanos estadounidenses.

Por su lado, Bill Clinton se sumó a las críticas y afirmó que “todo esto es inaceptable”. Denunció detenciones arbitrarias, agresiones a manifestantes pacíficos y el uso de la fuerza contra ciudadanos que documentaban operativos. Clinton advirtió que renunciar a las libertades civiles pone en peligro los valores fundamentales del país y llamó a exigir responsabilidades al Gobierno para proteger los derechos constitucionales.