Lo anterior se basa en que en una de las llamadas que la presidente Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo con Trump aseguraron que los productos que cumplieran con el T-MEC tendrían un trato diferencial.
Aunque estos vehículos no estén exentos «automáticamente» del gravamen, resulta que los importadores pueden documentar el contenido estadounidense de cada modelo.
El arancel se calculará sobre lo que resulte de la diferencia entre el valor total del auto, menos el valor del porcentaje fabricado en EE-UU., indicó la Casa Blanca en un comunicado.
Si la aduana detecta que valor de contenido estadounidense fue sobrestimado por los importadores, el arancel de 25% se aplicará completo sobre el precio del vehículo y de forma retroactiva.
Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, declaró a Milenio:
«Destaca la importante contribución que hace Estados Unidos a los vehículos en México, y esa parte no se le será cargada la tarifa, solo sobre lo que no sea originado de esa nación».