La cifra de muertos en la Franja de Gaza a causa de desnutrición y deshidratación ascendió a 27 este lunes, tras confirmarse el fallecimiento de dos bebés más en el hospital Kamal Adwan en Beit Lahia, en el norte del enclave palestino.

«Como resultado de la desnutrición y la deshidratación, sumado a la falta de medicamentos, dos niños palestinos perdieron hoy la vida», confirmaron fuentes médicas del hospital a la agencia palestina Wafa.

Además, el director del centro, el doctor Hassam Abu Safia, añadió que otros 11 niños «sufren desnutrición y deshidratación», y que no queda leche para dar a los bebés.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió la semana pasada, durante una visita de su representante en Gaza y Cisjordania, Richard Peeperkorn, de una malnutrición «severa» en el norte de Gaza es ante la falta de ayuda humanitaria en ese área, donde todavía malviven unos 700.000 gazatíes.

En las últimas semanas, la comunidad internacional ha centrado sus esfuerzos en buscar alternativas para hacer llegar más ayuda humanitaria a los gazatíes y frente a los bloqueos que sigue manteniendo Israel por vía terrestre en los pasos de Kerem Shalom y Rafah, este último fronterizo con Egipto.

Siguen los lanzamientos de ayuda por el aire

Estados Unidos, la Unión Europea y algunos países árabes como Jordania continúan con el lanzamiento de ayuda humanitaria por aire, una medida insuficiente y peligrosa para los gazatíes, según alertó la ONU.

El pasado día 8, cinco personas murieron y diez de ellas resultaron heridas después de que no se abriera el paracaídas de algunos de los paquetes de ayuda, lo que no aminoró su fuerza.

Por otra parte, el barco de la ONG española Open Arms sigue atracado en el puerto de Chipre, a la espera de poder zarpar hacia las costas gazatíes con 200 toneladas de comidas, lo que inauguraría el corredor marítimo humanitario coordinado por Estados Unidos y la Unión Europea.

El Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por Hamás como el resto de la Franja, elevó este lunes la cifra total de muertos a 31.112 — el 72 % niños y mujeres— desde el inicio de la ofensiva israelí el 7 de octubre. Además, hay otras 72.760 personas heridas y se estima que 8.000 cuerpos siguen bajo los escombros.