Agencias

Un jurado condenó a muerte a un enfermero por asesinar a cuatro pacientes inyectándoles  aire en las arterias después de una cirugía cardíaca en Texas.

El jurado del Condado de Smith deliberó unas dos horas antes de condenar a muerte a William George Davis. La sentencia del hombre de Hallsville, de 37 años, será apelada automáticamente; se produjo una semana después de que el mismo jurado declarara culpable a Davis de asesinato capital.

Los miembros del jurado acordaron con los fiscales que Davis mató a cuatro pacientes en un hospital de Tyler en 2017 y 2018. John Lafferty, Ronald Clark, Christopher Greenway y Joseph Kalina sufrieron problemas neurológicos inexplicables y murieron mientras se recuperaban de sus cirugías cardíacas en el Christus Mother Frances Hospital.

Durante la fase de sentencia del juicio, los fiscales pusieron las grabaciones del jurado de las llamadas telefónicas que Davis hizo desde la cárcel poco después del veredicto de culpabilidad del 19 de octubre. En una llamada a su exesposa, Davis, un enfermero en la unidad de cuidados intensivos cardíacos del hospital, dijo que encontraría formas de prolongar las estadías de los pacientes en la UCI para poder trabajar más horas extra y ganar más dinero.

Los expertos de la Fiscalía declararon que las cuatro víctimas mostraban señales de aire en el cerebro que les causaron daños irreversibles. Después de la cuarta muerte, el video de seguridad mostró que Davis fue la última persona en ver a la víctima antes de que la condición del hombre empeorara.

La Fiscalía terminó de presentar argumentos contra William George Davis tras 11 días de testimonios y presentación de evidencias, reportó el periódico Tyler Morning Telegraph.

El doctor William Yarbrough, neumólogo y profesor de medicina interna en Dallas, ofreció testimonio como experto, explicando cómo inyectar aire en el sistema arterial del cerebro causa atrofia cerebral y muerte.

Yarbrough afirmó que comprobó la inyección de aire en el cerebro de las víctimas mediante radiografías, algo que en sus décadas como médico jamás había visto.

Descartó que los fallecimientos respondan a problemas de presión arterial u otra causa distinta a la inyección de aire, aclarando que tuvieron que ocurrir después de la cirugía porque los pacientes manifestaron trastornos cuando estaban en etapa de recuperación.

Al ser interrogado por la defensa, Yarbrough dijo que la mayoría de su trabajo consiste en representar a hospitales en demandas por negligencia médica.

El doctor Kennith Layton, experto en neurorradiología en Dallas, también testificó que la sustancia en los cerebros de las víctimas tenía que ser gas.

“Creo que fue aire, aunque no puedo descartar la posibilidad de que se haya tratado de otra sustancia”, declaró Layton.